Buzz y Woody regresan con una quinta entrega que vuelve a ser de lo más disfrutable. Quizás no alcance el nivel de las tres primeras películas, pero incluso me ha gustado más que la cuarta. La trama se centra esta vez mucho más en Jessie, relegando a Buzz y Woody a un papel más secundario, e incorpora nuevos personajes, lo que hace que muchos de los juguetes clásicos apenas tengan presencia en la historia. Al final acaba siendo un poco lo mismo que otras entregas, nuevas aventuras, nuevos personajes.
Nos reencontramos con los protagonistas, que siguen al lado de Bonnie jugando a diario. Sin embargo, Bonnie no encuentra amigos con los que jugar, algo que preocupa bastante a los juguetes, especialmente a Jessie. Todo cambia con la llegada de un nuevo juguete: una tablet infantil llamada Lilypad, que acapara toda la atención de Bonnie. Esto desatará un conflicto entre los juguetes, que buscarán desesperadamente deshacerse de ella.
Pixar nos ofrece en esta quinta entrega una reflexión sobre la tecnología en los juguetes, un tema que quizás llega un poco tarde, pero que nos sirve una vez más para plantear el debate entre dos formas de entender el juego, la más tradicional, que incentiva la imaginación, y la más moderna, basada en las pantallas y sus mecánicas repetitivas, junto a las consecuencias que pueden acarrear. Aunque la película deja clara su defensa del juego clásico, también sabe encontrar un punto de encuentro y de redención, recordándonos el valor de la verdadera amistad y la importancia de no dejarnos influir por los demás.
Toy Story no ha perdido su capacidad para emocionar y divertir, aunque ya no alcance la excelencia de sus primeras entregas, sigue ofreciendo películas de calidad por encima de la media. La franquicia continúa evolucionando, introduciendo nuevos personajes y cediendo protagonismo a otros juguetes. Aunque Buzz, Woody y el resto ya no ocupen el centro de la historia, resulta lógico que la saga explore nuevos caminos sin olvidar el legado construido durante todos estos años. En ese sentido, la decisión de centrar la historia en Jessie y profundizar en su pasado me parece un acierto.

Toy Story sigue sin perder la capacidad de emocionar y de divertir
Toy Story 5 demuestra que la saga aún tiene cosas que ofrecer con una nueva aventura divertida y emotiva donde el protagonismo recae en Jessie para reflexionar sobre la tecnología y las maneras de jugar pero sobre todo fomentando la amistad y la comprensión
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Merece la pena7
