Los Rangers son una fuerza de élite del ejército de Estados Unidos con un riguroso programa de selección que dura alrededor de 60 días y que incluye pruebas extremas de resistencia física y mental. Nuestro protagonista se presenta a estas pruebas tras una promesa que hizo junto a su hermano y después de haber sufrido un trauma de guerra. No se relaciona con nadie, apenas habla y es, con diferencia, el que mejor supera las pruebas para entrar en el cuerpo. Los pocos candidatos que quedan tras las duras semanas se enfrentan ahora a una última misión de 24 horas de supervivencia a campo abierto. Es entonces cuando se topan con una enorme máquina que empieza a darles caza de manera brutal.
Está claro que aquí hemos venido a lo que hemos venido, a ver una película muy loca de acción, una especie de Predator pero en lugar de un alien tenemos un robot gigante cargado de munición y bombas que resulta prácticamente indestructible. Los soldados van cayendo como moscas y la gracia está en ver cómo lograrán sobrevivir y de qué manera se las arreglarán para acabar con la máquina, porque la película realmente no aspira a mucho más.
Y ni falta que le hace, esto es puro espectáculo de testosterona sin concesiones muy al estilo de los 80. No necesita más que un pequeño punto de drama y trauma en su protagonista, el justo y necesario, para ofrecer un espectáculo de acción y ciencia ficción que apenas da respiro una vez aparece esta máquina infernal. War Machine se apoya bastante en los tópicos del ejército de tipos duros y del entrenamiento militar, que tan bien funcionan en el cine, durante su primera parte para presentar a los protagonistas que serán carne de cañón en la segunda, sin necesidad de entrar en demasiados detalles ni historias personales. Total, a la gran mayoría se los van a ventilar al cabo de poco.
Patrick Hughes empezó su carrera con una genialidad como Red Hill para luego especializarse en el cine de acción con películas como El otro guardaespaldas o El hombre de Toronto. Aquí se le ve muy suelto y con un sentido del ritmo que no permite bajar la guardia en ningún momento. Alan Ritchson da la talla como héroe de acción y además se beneficia de estar acompañado por secundarios conocidos como Dennis Quaid, Esai Morales o Jai Courtney. War Machine deja muy buenas sensaciones para ser un film con una premisa más que vista, ya que consigue entretener de principio a fin manteniendo al espectador en tensión mientras asistimos a la implacable persecución de esta máquina de guerra.

