Send Help nos cuenta cómo un joven que acaba de heredar la empresa de su padre termina en una isla desierta tras un accidente de avión junto a una de sus empleadas, una mujer de nulas capacidades sociales y objeto de burla constante por parte de sus compañeros, y a la que no soporta. Pero da la casualidad de que ella es una fanática de Supervivientes y se le da de maravilla sobrevivir en la isla, lo que provoca que el niño mimado, acostumbrado a que se lo hagan todo, tenga que depender de ella si quiere sobrevivir.
Cuando descubrí esta película meses atrás y vi que estaba dirigida por Sam Raimi, pensé de entrada que era un proyecto que no le pegaba nada. Una comedieta con un puntito de mala leche sobre como sobreviven en una isla dos personas que no tienen nada en común me parecía algo menor, un simple trámite para llenar currículum y pasar a la siguiente. Pero nunca hay que subestimar ni desconfiar de los maestros ni tampoco dejarse llevar por primeras impresiones, porque Raimi se lleva la cinta a su terreno y nos ofrece una dosis extra de mala leche, sangre, vómitos, sobresaltos, terror, y mucha tensión que sabe manejar con acierto.
Y si algo cabe destacar es, sin duda, el trabajo de sus dos protagonistas, en especial una Rachel McAdams sublime, que borda el papel de friki antisocial. Es el típico personaje que en pantalla cae bien por ser la marginada y el blanco de las bromas, pero que en la vida real sería todos nos la miraríamos con la misma cara. Dylan O’Brien no se queda atrás en su papel de joven malcriado e insoportable, juntos consiguen alguna que otra escena realmente memorable.
Send Help juega constantemente con el espectador a ver quién es el bueno y quién es el malo de la historia, cambiando de tercio según evoluciona el guion, lo que permite introducir giros que hacen que la relación entre los protagonistas cambie constantemente. Desde luego, es mucho más de lo que cabía esperar en un primer momento, Raimi demuestra que, poniéndole ganas, incluso a partir de una premisa aparentemente sosa se puede firmar una gran película sin perder ni un atisbo de personalidad.

Raimi sorprende con un film aparentemente menor
Raimi convierte el choque entre un joven heredero clasista y una friki antisocial en un retorcido juego psicológico lleno de sorpresas donde a partir de una premisa aparentemente sosa nos ofrece una gran película sin perder ni un atisbo de personalidad.
Lo Mejor
- Que Raimi imprime su sello en escenas grotescas y escatológicas
Lo Peor
- Que se crea que es un film menor del director
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7.5
