He-Man y los Masters del Universo regresan a la gran pantalla en acción real casi 40 años después de que Dolph Lundgren empuñara la mítica espada. En una época en la que las franquicias recuperan constantemente viejos éxitos y el factor nostalgia de los 80 y 90 está más presente que nunca, todo parecía indicar que rescatar al héroe de Eternia era una buena idea, más aún después de que Netflix revitalizara el personaje con sus nuevas series de animación. Sin embargo, la realidad es que la taquilla no ha respaldado a la película en su primer fin de semana. Por lo visto, no ha sido capaz de conectar con el gran público por varios motivos que analizaremos más adelante.
Esta nueva versión de He-Man y los Masters del Universo toma como clara referencia e inspiración la mítica serie de los 80, para bien y para mal. Para bien porque recuperar parte de nuestra infancia será sin duda uno de sus mayores atractivos para quienes crecimos con ella. Para mal porque quizá el tono no sea el más adecuado para los tiempos actuales, y con ello me refiero a un humor que acaba pesando en exceso y a la sensación de que la película no termina de tomarse en serio a sí misma.
Personalmente me han encantado las referencias y, sobre todo, los momentos en los que el film sabe reírse de sí mismo y de sus propias reglas, así como poner en entredicho la masculinidad del héroe. Adam no es el típico bruto que lo arregla todo a base de golpes, sino más bien un personaje torpe e inseguro del que todo el mundo parece reírse. Sin embargo, también creo que un poco de tijera con algunas bromas no le habría sentado nada mal. Hay momentos en los que el humor rompe el ritmo y la épica de determinadas escenas, llegando incluso a sacarte de la película. Esto ocurre también con Skeletor, un villano que nunca termina de resultar tan amenazante como debería porque en ocasiones roza lo ridículo.
Pero dicho esto, hay que reconocer que he disfrutado la película como el que más, que mi hijo de cinco años se lo ha pasado en grande con ella y que tiene mucho más de bueno que de malo. Es una aventura épica para toda la familia, divertida y entretenida, que pese a no alejarse demasiado de lo establecido en este tipo de blockbusters funciona francamente bien. Destacan también una banda sonora excepcional, con varios temas míticos, unos efectos especiales más que notables, con una excelente caracterización de una amplia galería de personajes y un reparto muy cómodo en sus papeles, especialmente Nicholas Galitzine y un Idris Elba que roba cada escena en la que aparece.
Es una pena que esta nueva revisión del personaje no haya podido o no haya sabido conectar o atraer a un nuevo público más joven, sobre todo cuando la película ha venido acompañada de críticas bastante positivas en general. Veremos si consigue remontar y recaudar lo suficiente como para justificar una secuela, aunque por ahora la situación no parece demasiado prometedora. Quizá con el paso de los años acabemos hablando de ella como una película de culto, igual que ocurrió con su predecesora de 1987.

He-Man regresa con una aventura tan nostálgica como divertida para toda la familia
He-Man y los Masters del Universo recupera el espíritu de la serie clásica con mucha nostalgia, humor y aventura, y aunque no siempre acierta con su exceso de humor, está llena de guiños para quienes crecimos con la serie. Yo me lo he pasado en grande.
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