Tenia una deuda pendiente con este clásico de la animación japonesa, y que mejor que verlo por primera vez en el Auditori de Sitges. Se trata de una película de culto de 1985 dirigida por Mamoru Oshii, el de Ghost in the Shell o Avalon entre muchas otras, e ilustrada por el legendario Yoshitaka Amano. Se trata de una película tremendamente simbólica, de muy pocos diálogos y de un ritmo muy pausado, pero sin duda es una de esas películas que al menos una vez en la vida hay que ver.
Angel’s Egg nos lleva hasta un mundo desolado donde una niña protege un misterioso huevo. En su viaje se encuentra con un soldado que la acompañará armado con una gran cruz, creándose una extraña relación entre ellos. Oshii nos adentra en un mundo caótico donde nada parece tener un sentido, donde hay soldados persiguen sombras, todo está en ruinas, no hay habitantes… Pero hay que saber dejarse llevar por las sensaciones y la atmósfera que nos propone, y saber que la película toca temas como la fe, la esperanza y la perdida de las creencias entre otras cosas, para intentar ir descifrando sus metáforas y sus alegorías.
Angel’s Egg es una película visualmente asombrosa, llena de imágenes abrumadoras de diseños góticos en un mundo vacío que vienen acompañadas de una banda sonora que las refuerza, ofreciendo una sensación melancólica y de misterio sobre este escenario post-apocalíptico y sus dos protagonistas. Es una de esas obras en las que vale mucho la pena luego ir a internet a buscar respuestas y a encontrar el significado a cada una de los enigmas que propone para darle la interpretación que se merece.

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No te arrepentirás9
