Más Allá de Sitges III: Peninsula

Más Allá de Sitges III: Peninsula

La muy esperada secuela de Train To Busan, es todo un blockbuster en toda regla, con todo lo que ello conlleva, para mal y para bien. El punto de partida enlaza directamente con su predecesora, pero no tarda en llevarnos 4 años adelante en el tiempo, donde la pandemia ha sido contenida en Corea, y aislada del resto del mundo. Un mafioso manda allí a un grupo de cuatro personas a recuperar un camión cargado de dólares americanos, entre ellos un marine y su cuñado que ya huyeron de Corea en su día.

Hasta aquí todo bastante bien, el problema viene cuando Peninsula se va directa a los excesos y a la acción sin medida, sobre todo en unas persecuciones de coches con un CGI bochornoso indigno de una producción como esta, que parecen sacados de un película de anime digital barata, tanto por lo visual como por lo inverosímil de sus trompos imposibles, saltos, atropellamientos masivos, etc.

Pero eso podría tener un pase si luego la película lograra al menos igualar la anterior en atmósfera y personajes, lo cual, no ocurre ni de cerca. El trasfondo dramático entre ellos me parece impostado y rebuscado, los villanos son unos patanes que dan risa más que otra cosa, lo que hace que ese final álgido en melodrama sea más ridículo que otra cosa.

Peninsula funciona bien como película para pasar el rato si no nos ponemos muy quisquillosos, pero se queda a años luz de su anterior propuesta, lo cual parece extraño si tenemos en cuenta que se trata del mismo equipo creativo a la dirección y al guion. Quizás si no tuviera el problema de la odiosa comparación se podría valorar algo mejor por lo que es, entretenimiento puro y duro sin complicarnos mucho la vida, pero es que se esperaba mucho más de esta secuela, y ahí es donde hay que ser algo más exigentes.

Puntuación
11out of 5

2.8

2.8 out of 5
Merece la pena

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