Crítica: Wildling

Crítica: Wildling

Wilding es el film de debut del alemán Fritz Böhm, un film de corte fantástico, poco se acerca al terror, sobre una joven que ha vivido siempre cautiva por su padre y que de repente tiene que enfrentarse al mundo exterior y a los problemas típicos de su juventud mientras va descubriendo su verdadero destino, ya que en realidad es la última de una raza de seres llamados wildling.

Los primeros 10 minutos de la películas son de lejos lo mejor, luego ya empieza a ir cuesta abajo para rematar con un último tercio lleno de despropósitos y de licencias de guión tan absurdas que consiguen acabar de arruinar la experiencia de su visionado que hasta el momento si bien no era nada del otro mundo, al menos no era un completo desastre.

En los primeros compases de la película no encontramos con una niña encerrada en una habitación de una casa en medio del bosque y como su padre va cuidando de ella a medida que va creciendo. Vemos pasar los años hasta que la niña se convierte en adolescente y hasta que, debido a un incidente la encuentran. Anna, que es como se llama la joven, deberá entonces enfrentarse a un mundo nuevo, y lo hará con la ayuda de la sheriff del pueblo, que la acogerá en su casa.

Wildling se convierte entonces en un drama adolescente sobre esta joven empezando a descubrir nuevas sensaciones y emociones, pero no acaba de profundizar demasiado en todo este aspecto cuando irremediablemente tiene que dar el giro al fantástico y a la transformación de Anna en la criatura, de la que además nunca queda demasiado claro si es salvaje o si bien será inteligente.

Llegamos entonces al clímax final donde hay demasiadas cosas que chirrían como para pasarlas por alto. Por un lado el padre de la joven, un Brad Dourif siempre correcto pero que ve como si personaje parece tener dos personalidades distintas, una al principio del film y otra al final, no hay mucha coherencia, pero eso no es lo peor, lo más increíble es lo que le pasa a la chica mientras se transforma y en tan solo un día, no quiero explicar demasiado pero ya sabréis a que me refiero.

Bel Powley, la joven que interpreta a Anna es sin duda de lo mejor de la película, gracias a ella se va aguantando lo que empieza de manera prometedora pero que luego es incapaz de apartarse de los caminos ya muchas veces explotados, y no contento con eso, remata la faena de una manera apresurada y muy poco convincente que estropea cualquier cosa conseguida hasta el momento.

Puntuación
8.5out of 5

2.2

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