Crítica: The Power

Crítica: The Power

The Power nos lleva hasta el invierno de 1974 en Londres, en una época en la se limitó el consumo de electricidad debido a la huelga de mineros de carbón. Val es una enfermera novata que llega a su primer día de trabajo a un hospital en ruinas donde casi todos los pacientes son evacuados por la noche debido a los cortes de luz. Aunque no le corresponde, se ve obligada a aceptar el turno de noche, donde solo quedan algunas enfermeras y pacientes, como los bebes y los de la planta de paliativos. Val se encuentra con un entorno hostil con sus compañeras y con un hospital vacío y oscuro donde una presencia parece perseguirla.

Clásico film de fantasmas de aire gótico que aprovecha para hacer un alegato feminista y mostrarnos la dureza de condiciones laborales a las que se tenían que enfrentar las mujeres no hace tanto tiempo, así como el aguantar los constantes abusos machistas de compañeros y la envidia y rivalidad con otras compañeras. Nuestra protagonista es una joven tímida y de carácter débil que se verá obligada a confrontar esta difícil situación, que además vendrá agraviada por sus temores del pasado y por una misteriosa fuerza que clama violencia.

The Power va de menos a más, su parte de presentación de personajes y de situación puede hacerse un tanto cuesta arriba, pero cuando despega finalmente la parte sobrenatural la cosa mejora. Rose Williams, la protagonista, también puede hacerse un tanto pesada en su personaje tan claramente blanco e impoluto de niña buena que no ha roto nunca un plato, hasta que logra sacar su fuerza para rebelarse e impartir justicia, no lo hace mal la chica dentro del papel que le ha tocado representar.

No es que la película vaya a aportar nada nuevo al género,pero hay que reconocerle al menos que tiene algún que otro momento de tensión logrado cuando consigue ponerse más intensa y abrazar el terror en su máxima expresión. Lo malo es que parece que le cuesta ir desvelando sus misterios y no para de recordarte todo el rato que hay algo con el pasado de la protagonista y algo oscuro en el hospital, y no es hasta su tramo final que no empieza a esclarecer lo que realmente sucede, y que realmente tampoco es para tanto, todo bastante habitual.

Corinna Faith escribe y dirige su segundo largo después de 15 años del primero, y lo hace con una potente puesta en escena que juega con la oscuridad y las sombras, y con un film de terror serio y consistente, pero tampoco es que vaya a dejar un poso en nuestros recuerdos como algo digno de mención.

Puntuación
12.5out of 5

3.2

3.2 out of 5
Merece la pena

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