Crítica: The Beach House

Crítica: The Beach House

The Beach House es el debut como director de Jeffrey A. Brown, un film de terror realizado con poco presupuesto pero con mucha inventiva para intentar ofrecer un aspecto visual agobiante y que inquiete, además de buscar en todo momento hacer buenos planos en lo que se nota hay un buen trabajo tras la cámara.

El film no deja de contarnos una historia vista ya muchas veces, en la que una joven pareja, Emily y Randall, que no pasa por su mejor momento van a la casa de la playa de la familia de él, para intentar estar tranquilos y arreglar la relación, pero allí se encuentran con que la casa está ocupada por un matrimonio mayor amigos de su padre, Mitch y Jane. El matrimonio les pide que se queden, en la casa hay sitio para todos, y les invitan a cenar. En la cena estrechan lazos, pero se les va la mano con el alcohol y las drogas y la noche acaba de lo más extraña con una misteriosa niebla que parece cubrirlo todo.

A la mañana siguiente, todo sigue estando raro, el matrimonio no aparece y Emily y Randall deciden ir un rato a la playa, pero siguen sin encontrarse bien y empezarán a ocurrir cosas extrañas que convertirán su estancia en una pesadilla. The Beach House toma como protagonista central sobre la que gira la trama a Emily, que interpreta una solvente Liana Liberato en un film donde las interpretaciones no son su mayor punto fuerte. No es casualidad, sino algo premeditado, que Emily esté estudiando químicas, y que quiera hacer un postgrado de astroquímica, ya que durante la cena entre las dos parejas, se habla sobre el tema y ya deja entrever lo que vendrá después. Brown, que además también firma el guion, se lo hace venir bien para enlazar una cosa con la otra y ofrecer así un nuevo relato castastrofista de terror con mensaje ecológico.

Y al final lo que nos queda es una especie de survival en el que en principio Brown se decanta por un terror de criaturas orgánicas salidas del mar, y en un intento de surrealismo onírico, para después acabar atrapándonos en una espesa niebla agobiante en donde acecha una amenaza que intuimos todo el rato por donde quiere ir, pero que en todo momento el director deja sin concretar.

The Beach House es un film al que se le nota bastante su escaso presupuesto, pero que intenta por un lado sacar provecho de lo poco que tiene con una buena dirección que se esfuerza por ofrecer un empaque visual dentro de sus limitaciones, lo que es sin duda lo más destacable de esta película de trillado terror ecológico, en la que el guion funciona mejor cuando se pone en plan raruno, pero no tanto cuando se mete en terrenos más vistos.

puntuación
14out of 5

3.5

3.5 out of 5
Merece la pena

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