Crítica: QEDA

Crítica: QEDA

Quantum Entangled Divided Agent, un agente dividido en dos para que una de las partes viaje en el tiempo y permanezca conectado consigo mismo a través del tiempo y el espacio. Nos encontramos en el año 2095, con la Tierra contaminada por la sal de los océanos que han crecido y han ocupado ciudades e incluso países enteros. Los animales y las plantas se han extinguido, y el agua dulce es un lujo. Pero a pesar de todo se han desarrollado una tecnología para viajar en el tiempo, para lo que se requiere un QEDA, pero debido al riesgo de cambios temporales, finalmente estos han sido prohibidos.

Este es el desolador futuro que nos presenta este film de ciencia ficción y viajes temporales que nos llega desde Dinamarca y que se centra en la figura de Fang Rung, el jefe de seguridad científica del país. Aunque los QEDA han sido prohibidos, Rung ha sido sometido al proceso de desdoblamiento para una misión desesperada en busca de salvar el futuro. Una de sus mitades viajará al 2017 para buscar la investigación de la científica Mona Lindkvist sobre un krill que puede convertir el agua salada en dulce. Mona es también la bisabuela de su mujer, lo que hace que la misión tenga una fuerte carga emocional y personal. Todo se empieza a complicar en el futuro cuando la mitad de Fang Rung no regresa del pasado y este pierde todo contacto con él.

Ciencia ficción decadente y de tono ecologista con una trama llena de conceptos complejos que tampoco se esfuerzan mucho en explicar, y mucho menos en justificar, sobre los viajes en el tiempo y sus implicaciones ¿Por qué es necesario un doble? De todas maneras todo acaba siendo bastante secundario, ya que QEDA se acaba preocupando más de su personaje central y de sus dilemas morales que de mostrarnos si se consigue salvar el mundo o no.

Como buen film nórdico luce una atmosfera fría y austera, visualmente impecable, incluso en sus logrados efectos visuales que son más funcionales que vistosos, no es necesario hacer alardes digitales como mostrarnos toda la ciudad cubierta del agua de mar a vista de pájaro, con cuatro o cinco detalles en momentos puntuales es más que suficiente y queda mucho mejor.

Tengo sentimientos encontrados, por un lado es un tipo de ciencia ficción que me gusta, intimista y de pequeño formato, con un ritmo y un tono muy europeo, pero por otro lado encuentro que hay demasiadas casualidades forzadas y demasiadas explicaciones dejadas al aire que acaban causando confusión y algo de escepticismo sobre lo que estamos viendo.

Acaba ganando por poco su excelente factura técnica y sus planteamientos existenciales gracias a unos buenos personajes que acabaran sacrificando mucho más de la cuenta en su búsqueda por salvar el mundo. Si lo que esperas encontrar aquí es acción o algo similar, no hay nada de eso, pero sí que hay en cambio una ciencia ficción reflexiva  y de carácter intimista que juega bien con el suspense por más que supone un esfuerzo para el espectador a la hora de aceptar sus particulares normas.

Puntuación
14out of 5

3.5

3.5 out of 5
Merece la pena

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