Crítica: Mortal

Crítica: Mortal

El director noruego André Øvredal lleva una fulgurante carrera desde que debutó en 2010 con el found footage Trollhunter, a la que siguió su paso a Hollywood con la gran La Autopsia de Jane Doe y la simpática Historias de Miedo Para Contar en la Oscuridad del año pasado, con lo que nos sorprendió a todos su vuelta al cine noruego para estrenar este año Mortal, un thriller fantástico sobre un hombre con poderes que bebe de la mitología nórdica.

Mortal empieza en medio de un bosque, con un hombre viviendo aislado y del que poco a poco vamos viendo que no se trata de un hombre normal, y que tiene unos extraordinarios poderes que es incapaz de controlar. Pero su tranquilidad durará poco, y se verá acusado de un asesinato que ha cometido sin querer y atrapado por la policía. En la comisaria conocerá a Christine, una psicóloga que hará todo lo posible por ayudarlo.

Mortal se suma a la lista de películas de protagonistas con poderes al más puro estilo mutantes, en el que un joven tendrá que aprender a controlar y a usar sus poderes mientras es perseguido por la policía noruega del lugar y agentes americanos desplazados a la zona. Es donde mejor funciona la película, cuando se abraza al thriller fantástico y a la persecución y trama policial, que puede que sea más convencional, pero tiene los suficientes elementos de intriga y de descubrimiento de poderes que hacen que la historia enganche.

Es en su última media hora que la película quiere ir un paso más allá y no sabe hacerlo, cuando se introduce, de una manera un poco tosca e imprevista, el tema de Dios y a nuestro protagonista se le empieza a pintar como una especie de Mesias. Entonces, el film empieza plantear la idea de las diferentes religiones y los peligros que comportaría tener a un ser humano de estas características, a la vez que coquetea con los superhéroes, la escena del niño en el hospital es de lo más ridícula y gratuita.

Pero Mortal no sabe adentrarse en el tema de una manera eficiente, y va dando tumbos y planteando cuestiones que al final resuelve de la manera más tosca y simple, cayendo en los vicios más manidos del cine norteamericano y dejando un sabor agridulce en su conclusión final, que parece ser de lo más forzada.

Podríamos decir que Mortal es la peor película hasta la fecha de André Øvredal, y todo y con eso se trata de un film que durante un buen rato sabe jugar bien con su trama y resultar de lo más entretenido, incluso con unos efectos especiales no demasiado vistosos pero si eficientes, pero en su tramo final la película muestra su peor faceta al querer meterse en cuestiones peliagudas en las que no acaba de mojarse y tirar por resolver todo por la vía más fácil.

Puntuación
12out of 5

3

3 out of 5
Merece la pena

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Merece la pena

2 comentarios

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  1. Hopesend
    Hopesend 29 agosto, 2020, 11:13

    Esto es como cuando no se mezclan el aceite y el agua, cuando la historia es solida, pero metes a un americano con calzador, que no termina de parecer real, es lo unico que no me gusto, el resto realmente genial, ademas deja abierto para una segunda parte

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