Crítica: La Huérfana: Primer Asesinato

Crítica: La Huérfana: Primer Asesinato

En 2009, Jaume Collet-Serra sorprendía con un pequeño film de terror titulado Orphan, con una estupenda Isabelle Fuhrman en el papel de Esther, una niña misteriosa adoptada por un matrimonio que escondía un terrible secreto. Ahora, 13 años más tarde llega esta precuela que nos explica los orígenes de Esther y que cuenta de nuevo con Fuhrman como protagonista intentando aparentar que tiene 12 años de nuevo, lo que supone, ejercicio de credibilidad aparte, un sinfín de planos de espalda donde no le vemos el rostro pero si que es una niña, y planos de frente cerrados donde solo muestra el rostro.

La película empieza en un centro psiquiátrico en Estonia, de donde nuestra vieja conocida logra escapar, de una forma bastante previsible y tonta, todo sea dicho. Una vez fuera, se hará pasar por la hija desaparecida años atrás de una familia adinerada de Estados Unidos, será donde tome el nombre de Esther. La familia la llevará de regreso a Estados Unidos donde no tardará en levantar sospechas sobre su verdadera identidad.

Hay que reconocer que me ha encantado el giro a media película, cuando ya pensaba que todo iba a ser muertes cada vez que un personaje se acercara a descubrir la verdad, y que la cosa se iba a volver repetitiva, le da un nuevo aire que le sienta muy bien, y nos da un punto de vista totalmente inesperado.

Isabelle Fuhrman sigue teniendo esa cara de niña que hace que esta secuela sea posible, aunque si la comparamos con el film original la diferencia es abismal, y aunque no es muy alta, mide metro sesenta, está claro que no da la talla para una niña de 12 años, lo que obliga al nuevo director, William Brent Bell, a hacer malabares con la cámara para no mostrar nunca al personaje de frente a cuerpo completo, pero si muchos planos de espaldas para que no se le vea la cara y veamos lo bajita que es, o planos desenfocados y alejados para no verle la cara. Desde luego, es bastante entretenido ir viendo los recursos que va utilizando.

Del resto me quedo con una interesante Julia Stiles en el papel de madre. Está claro que el personaje de Esther ha perdido toda esa aura de misterio de la primera película, y aquí va de cara desde el primer momento, con lo que la película debe jugar otras cartas. Se salva gracias a ese imprevisible giro, pero poco más, ya que al final ya sabemos como acaba todo, y eso juega en su contra.

Puntuación
12out of 5

3

3 out of 5
Merece la pena

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