Crítica: Iron Sky: The Coming Race

Crítica: Iron Sky: The Coming Race

En 2011, el director Timo Vuorensola anunciaba uno de esos proyectos que rápidamente se expanden por internet, se trataba de Iron Sky, un film con una premisa tan loca, nazis que se habían ocultado en la luna y que ahora en el presente se disponían a conquistar la Tierra, que el boca a boca no se hizo de esperar y fue una de esas películas muy esperadas por los fans en todo el mundo. Aunque la realidad final fue que la peli decepcionó bastante, para que negarlo.

Pero Vuorensola acepto bien las críticas y se escudo en problemas con los estudios y demás, prometiendo una secuela, e incluso una tercera parte, donde solucionaría esos problemas tirando de crowfunding sin tener que implicar a ningún estudio que le cortara las alas. Y ahora, 7 años más tarde llega esta The Coming Race, y por muchas esperanzas que tuviéramos puestas en ella y en las promesas de su director, hay que decir que falla estrepitosamente como película y que incluso hace buena a su predecesora.

The Coming Race continua donde lo dejamos, tras el ataque de los nazis en la primera parte, donde la Tierra queda destruida y tan solo un grupo de personas logran huir en una nave que les lleva a vivir en la vieja base de los nazis en la luna. 20 años más tarde, los pocos humanos que quedan malviven en la base, que se cae a pedazos. La llegada de una nave de la Tierra con refugiados hará que la joven Obi se plantee volver al planeta, ya que según la leyenda, la Tierra está hueca y allí encontrará un artefacto que producirá energía con la que solucionar los problemas de la base.

La sinopsis sigue siendo igual de loca que la de el anterior film, o incluso más, viendo los avances en los que hemos visto dinosaurios y a Hitler montado en uno de ellos, pero Vuorensola se lia y empieza a meter ideas y tramas sin ton ni son además de lo ya mencionado, como una religión que adora los ipads o una raza de alienígenas ocultos entre la raza humana entre otras cosas. Un montón de frentes abiertos que hacen que la película avance de forma torpe, queriendo abarcar y plasmar tantas cosas que en ningún momento acaba de funcionar.

Y eso no es lo peor, lo más grave es que The Coming Race no es capaz de encontrar el tono que quiere en ningún momento, no sabe si quiere ser una película de aventuras seria, una parodia de humor, o una serie B desenfadada sin muchas pretensiones que es lo que debería ser. Ni siquiera la infinidad de referencias que introduce hace más digerible el desastre.

Hay que destacar que al menos en efectos especiales funciona bastante bien, pero el guión resulta tremendamente fallido, con gags que dan vergüenza ajena en muchos casos y que están mal insertados, con diálogos tontos, con personajes absurdos cuando no son tópicos y con tantos frentes abiertos y queriendo meter tantas cosas con tan poco acierto, que el resultado final es un completo despropósito que no hay por donde cogerlo.

Puntuación
6out of 5

1.6

1.6 out of 5
Bastante floja

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