Crítica: Hogar a la Deriva

Crítica: Hogar a la Deriva

Netflix estrenaba ayer viernes Drifting Home, en España Hogar a la Deriva, el nuevo trabajo de Hiroyasu Ishida, director de Penguin Highway y el tercer largo de Studio Colorido tras la anteriormente mencionada y A Whisker Away. Debo decir que me ha sorprendido gratamente, me esperaba una película de aventuras más infantil y ha resultado ser mucho más dramática y oscura de lo que pensaba o se intuía en sus avances.

La película se centra en dos jóvenes, Kosuke y Natsume, que eran vecinos y amigos desde la infancia, pero al mudarse de sus viejos apartamentos empezaron a distanciarse a pesar de ir juntos a la misma clase. En verano, Kosuke y sus amigos visitan el viejo edificio de apartamentos donde vivían de pequeños, un edificio inhabitado y en ruinas que están a punto de demoler. Allí se encuentran con Natsume, a la que le gusta regresar y rememorar viejos recuerdos. Tras un incidente, sucede un extraño fenómeno, el edificio se encuentra totalmente rodeado por agua y navegando a la deriva.

Atrapados en un edificio a la deriva por un inmenso mar, lejos de convertirse en una aventura divertida, la película tira por la cara más dura de la supervivencia. Aparte de los conflictos entre ellos, sobre todo Kosuke y Natsume, que guardan un pasado en común con el que tendrán que lidiar y dejar de banda sus diferencias hasta que consigan sincerarse entre ellos, la comida no tarda en escasear y tendrán que ingeniárselas para conseguir más suministros si no quieren morir de hambre, así como conseguir agua.

En este aspecto, me gusta bastante como enfoca el problema real el film, como la desesperación va haciendo mella en los personajes que no entienden su situación ni como han llegado hasta ella, y como irá empeorando cada vez más. Sus dos horas de duración no se hacen especialmente largas, aunque es verdad que el conflicto entre los dos personajes principales puede llegar a sacar un poco de quicio viendo como se empeñan en fastidiarse el uno al otro cuando están claro lo que sienten.

Finalmente, nos adentramos en el último tramo donde por fin los sentimientos salen a flote, en una resolución que funciona bastante bien tanto por lo que sucedió entre Kosuke y Natsume, como por la explicación del porqué el edificio se encuentra a la deriva en medio del mar. Si a eso le sumamos que visualmente es una preciosidad, con unos buenos diseños de personajes y una animación excelente, tenemos una película de lo más recomendable.

Puntuación
14.5out of 5

3.7

3.7 out of 5
Merece la pena

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