Crítica: Fast Color

Crítica: Fast Color

Cuando pensamos en gente normal con poderes que tiene que huir y esconderse, lo primero que se nos viene a la mente son los Mutantes de Marvel, que en el cine han tenido varias adaptaciones de la mano de Fox. Pero estos últimos años hemos podido ver varias películas que compartían un punto de partida similar como Freaks, The Darkest Minds, Code 8, Molly, Thelma, Midnight Special y One & Two entre alguna que otra que seguro me dejo, pero que como veis, son bastantes.

Si algo comparten estos films, además de los poderes de sus protagonistas, es el acoso que sufren por parte de las agencias del gobierno que les persiguen para capturarlos y averiguar cual es el origen de estos poderes, y el rechazo de la gente normal. En una situación parecida se encuentra nuestra protagonista Ruth cuando la encontramos al inicio de Fast Color, huyendo e intentando hacer frente a su extraño poder y con el extremo cuidado de no lastimar a nadie.

Los que la persiguen están cada vez más cerca, y se está quedando sin recursos y sin dinero, con lo que no le quedará otra opción que regresar a la granja donde creció y de donde se fue años atrás. Allí se reencuentra con su madre, quien a pesar de todo la ayudará, y juntas intentarán desentrañar el misterio de sus poderes y el porque no funcionan como deberían.

Fast Color no solo nos presenta un elemento de ciencia ficción como el de los poderes, sino que además nos presenta un planeta Tierra donde hay una extrema escasez de agua y esta se paga cada vez más cara. Cuando Ruth llega a su viejo hogar y la película parece derivar a un drama familiar, podemos llegar a tener la sensación de que todo este envoltorio fantástico está de más, pero su directora, Julia Hart, que además firma el guión junto a su marido, va jugando con todos estos elementos y los va encajando de una manera sutil y natural, demostrando que todas las piezas forman parte del puzzle que nos conduce de manera inevitable a un sobrecogedor y emotivo final.

Julia Hart no pierde la oportunidad de realizar un film con un claro componente feminista apoyada en una buena actuación de su protagonista, Gugu Mbatha-Raw, que es secundada por dos actores que no suelen fallar, Lorraine Toussaint y David Strathairn.

Fast Color es un pequeño film de ciencia ficción con una vertiente dramática e intimista, de relación madre-hija generacional que en absoluto molesta ni se hace pesada, y que consigue llegar muy lejos con pocos elementos e incluso crear su propio universo, y demuestra que no hace falta hacer gala de unos grandes efectos especiales, que bastan unos cuantos colores en el cielo para lograr transmitir el impacto y emoción de los poderes.

Puntuación
16out of 5

4

4 out of 5
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