Crítica: Exorcismo de Connecticut

by dragón negro | 8 agosto, 2009 11:52

Un joven enfermo de cáncer se ha de trasladar cada día con su madre para recibir tratamiento a un hospital lejos de donde vive su familia. Finalmente, estos deciden alquilar una casa cerca del hospital para ahorrarse los fatigosos viajes diarios, pero la casa que alquilan esconde un oscuro secreto y las presencias fantasmales atormentadas no dejarán tranquilo al hijo, que debido a su enfermedad, es más sensible a este tipo de acontecimientos.

El título puede llevar a equívoco, y los que esperen exorcismos en plan la película que todos sabemos o similares siento deciros que aquí lo que nos vamos a encontrar es un film de casa encantada, y no a nadie poseído por el demonio. Una vez aclarado esto, lo que nos encontramos es básicamente con la premisa básica de este tipo de pelis, una casa en la que sucedió algo trágico y brutal, y cuyas víctimas ahora convertidas en fantasmas no pararán de hacer la vida imposible a sus inquilinos hasta que descubran lo que realmente paso y así liberen sus almas.

El film se acompaña del componente dramático de la familia que lucha por su hijo enfermo dándole así algo más de ímpetu y de personalidad. Es este precisamente el que sufre las visiones y es acosado por los fantasmas debido a su cercanía a la muerte que le otorga su cáncer. Poco a poco se irá descubriendo la historia de la casa y lo que ha provocado que esté maldita, y junto a la ayuda de un sacerdote también enfermo intentarán luchar por desvelar la verdad.

Como es de esperar, estas presencias fantasmales brindarán multitud de ocasiones para asustarnos a golpe de sobresaltos y apariciones inesperadas. La trama nos conduce hacia un final con un giro muy logrado y una escena dramática y sobrecogedora con nuestro protagonista solo en la casa.

Kyle Gallner logra dar el pego como enfermo abatido y consternado, apoyado por una recuperada Virginia Madsen que es una actriz por la que siento especial predilección y que debería prodigarse más dentro del género. El sacerdote es un envejecido Elias Koteas, que es otro actor a reivindicar y a recuperar más a menudo aunque sea en este tipo de papeles secundarios.

Exorcismo en Connecticut es un film que a pesar de tratar con un tema tan trillado como las casas encantadas y basarse en hechos reales consigue atraparte hasta su final de traca, aunque no evite caer en los tópicos de sustos y sobresaltos de los films de fantasmas.

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