Crítica: Dread

Rebuscar entre nuestros temores más ocultos y enfrentarnos a ellos es algo que debería estar más explotado y ser más habitual en el cine de terror actual en vez de tanta niña mona corriendo delante de un degenerado con un hacha o el arma que sea. En este aspecto, Dread se esfuerza por dotar a la historia de terror un trasfondo psicológico en sus personajes y sumergirse en sus miedos más profundos hasta sacarlos a la luz y ponerlos frente a ellos para ver quién es más fuerte, la persona o el miedo que hay en ella.

Un par de jóvenes estudiantes, Stephen y Quaid, se hacen amigos y deciden hacer una investigación sobre el miedo, que le servirá a uno de ellos como tesis de carrera. Todo consiste en entrevistar a gente y que saquen a la luz sus peores temores. Ambos personajes tienen sus propios miedos ocultos del pasado que deberán sacar a la luz. Se forma entre ambos una malsana relación cual Jack y Tyler Durden, que enfrenta raciocinio y locura, una personalidad practica y acomodada a las reglas y una mente abocada a la demencia y a la búsqueda de soluciones drásticas y determinantes.

Dread se mueve por largos caminos, va creando su entorno y colocando sus fichas de manera precisa y sin prisas, algo que sin duda causará cansancio y hasta aburrimiento a quien espere recibir de Dread una buena dosis de sangre y muerte más inmediata. De hecho, se ve claramente que su director, el debutante Antonhy DiBlasy, intenta no desesperar mucho al personal insertando escenas más subidas de tono que no son más que meras representaciones de pesadillas de su protagonista.

Dread se debe entonces tomar con calma hasta que llegan sus minutos finales, en los que las historias contadas progresan hacia un desenlace fatídico promovidas ya por un completamente loco e histriónico Quaid que busca llevar su estudio del miedo un paso más allá. Aquí es donde los miedos contados tendrán su valor, y hay que decir que alguno de ellos está mejor buscado y solucionado que otras, hay alguna historia que seguramente impresiona más que otra, y aquí se llevan la palma las dos chicas, cuyas escenas son las más fuertes y turbadoras del film, incluido un final realmente desesperador.

No es que Dread sea una grandiosa película, como ya he dicho, puede llegar a hacerse algo pesada y que llegues a desconectar si no te engancha su primera hora más contemplativa, y habrá alguna de las historias de terror que cuentan sus personajes que no logrará hacerte cómplice, pero no hay duda de que se trata de un film de terror diferente, más elaborado y minucioso, que en los tiempos que corren ya es mucho de agradecer que de vez en cuando se apueste por salirse un poco del contemplativo cine de terror moderno que nos toca vivir.


1 comentario

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  1. MASP
    MASP 12 diciembre, 2009, 21:25

    Todo el mundo habla bien de este film, así que le podré como prioritario de los que tengo en cola, que son varios, pero esta noche me toca “Mutants”, la francesa, que la tengo ganas. Ahora, con esta crítica seguro que no me la pierdo. Espero que hayas pasado unas buenas vacaciones y hayas aprovechado para “desconectar” de todo un poco. 😉
    Un Saludo!

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