Crítica: Cars 2

De la primera Cars ya se llego a decir que había sido la peor película del estudio Pixar hasta la fecha, pero claro, peor película cuando estamos hablando de Pixar no suena demasiado bien, y personalmente me gusta más emplear el término menos brillante, que sin duda está más acorde con la trayectoria del estudio. Cars 2 no mejora en absoluto la primera parte sino todo lo contrario, y esta vez si que podemos decir que estamos frente a la peor película de Pixar sin que esto nos llegue a sonar tan mal.

Cuando Rayo decide correr el nuevo rally mundial y llevarse con él al pesado de Mate, ya tenemos claro por dónde van a ir los tiros en esta secuela. Y es que Mate es un personaje que llega a cansar, el típico amigo pesado que no puedes llevar a ninguna parte porque te dejará en ridículo si o si ¿Quién no ha tenido un amigo así? Los problemas no tardarán en surgir y Rayo acabará explotando y encarándose a su amigo, incapaz de comportarse y cuyas tonterías e ingenuidad tendrán lamentables consecuencias en las carreras de Rayo.

Pero como la trama de exaltación de la amistad se iba a quedar en muy poca cosa, se introduce también una historia de espionaje, claro guiño a James Bond, en el que Mate es confundido con un agente secreto y se verá envuelto en uno y mil líos que harán de su torpeza su mayor aliado. Mate cobra entonces un protagonismo incluso mayor que Rayo, el cual se acaba dejando bastante de lado en sus carreras, lo que hace que esta secuela sea uno de los films más claramente infantiles del estudio, porque muchos de los gags de la vieja grúa harán gracia a los más peques pero dejará bastante indiferentes al resto.

Cars 2 no pierde la oportunidad de apuntarse a la moda ecológica, y siendo sus protagonistas coches, aprovecha para promocionar los carburantes y las energías ecológicas, a pesar de que su conclusión acabe siendo un poco contradictoria. Lo mejor de Cars 2 son sin duda sus momentos de más acción y de nuevo, al igual que ya sucedía en la primera, los guiños y las similitudes de este imaginario mundo de coches vivientes con lo que es el mundo real, y es que la mejor baza de Cars es ese colorido y particular universo del motor.

Pixar es un gran estudio haciendo geniales películas de animación, eso nadie lo duda, pero en lo que no aciertan tanto es en el merchandising de sus films, y eso ha quedado claro en dos de sus últimas películas, tanto Wall-E como Up no han sido precisamente un contento de vendas de muñequitos ni de productos. Su mayor logro siempre ha sido Toy Story, de la cual el año pasado nos llego su tercera entrega, aunque en aquella ocasión si que se pudo hablar de una muy buena película. Pero también Cars, y sobre todo la figura de Rayo Mcqueen, ha sido una gran ganancia en merchandising. Uno no quiere pensar mal, pero no cuesta tanto sumar dos y dos y pensar que en esta ocasión uno de los grandes motivos que ha movido al estudio a sacar esta secuela haya sido precisamente este, lo cual tampoco me parece que sea excusa para que el tono del film haya sido tan bajo.


2 comentarios

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  1. Dienekes
    Dienekes 9 julio, 2011, 01:39

    Coincido en todos tus comentarios y añado que el doblaje en nuestro idioma de Rayo tampoco ha ayudado.
     
    Saludos cordiales

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  2. dragón negro
    dragón negro 9 julio, 2011, 18:41

    Pues no la he visto en original y no puedo comparar, pero seguramente será una lacra más.

     

    Un saludo

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