Crítica: Blood Machines

Crítica: Blood Machines

Blood Machines es un curioso proyecto de ciencia ficción que tras años gestándose finalmente a visto la luz a través de la plataforma Shudder en forma de tres capítulos de apenas 20 minutos de duración cada uno, lo que nos da un film que a duras penas llega a los 50 minutos, que se ve en un suspiro y que desde luego su faceta visual y de efectos especiales es su mayor atractivo.

Esta ópera cósmica ha sido dirigida por Raphaël Hernandez y Savitri Joly-Gonfard, y nos cuenta como dos cazadores espaciales persiguen a una nave cuya I.A. ha huido tras liberarse. La nave acaba estrellada en un planeta, y al ir a su encuentro se topan con un grupo de mujeres que defiende los restos. Al morir, la mujeres inician una ceremonia y son testigos de un milagro, de la nave sale el cuerpo desnudo de una mujer, como si fuera su alma…

La trama se va volviendo cada vez más surrealista y va pasando de lo terrenal a lo etéreo, llegando a su apoteósico final en el tercer acto donde danza y psicodelia se dan la mano en un espectáculo de luz y color apabullante. Y todo acompañado de una potente y cañera banda sonora de sintetizadores que ofrece todo un festival visual y sonoro que en más de una ocasión parece que estemos viendo un videoclip de los años 80.

Blood Machines es toda una rareza a la que precisamente se le echa en falta un poco más de contexto en lo que nos quiere contar, pero está claro que se trata de un experimento visual por encima de todo, y que a pesar de que en su tramo final se vuelve algo caótica, es una experiencia que vale mucho la pena.

Puntuación
14out of 5

3.5

3.5 out of 5
Merece la pena

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