Crítica: Alita: Ángel de Combate

by dragón negro | 18 febrero, 2019 14:28

Por fin ha podido James Cameron cumplir su sueño de llevar el manga Gunmm a la gran pantalla, un proyecto que lleva deseando hacer desde hace un par de décadas, y una vez visto uno puede entender el porqué siempre ha dicho que no había la tecnología necesaria para llevarlo a cabo. Cameron siempre ha querido rendir homenaje al manga y se le había metido en la cabeza que el personaje de Alita tuviera los ojos grandes y, gracias a Avatar, finalmente tenia la tecnología necesaria.

Demasiado ocupado con las secuelas de Avatar, Cameron delega en Robert Rodríguez en la dirección, pero se nota su mano en el proyecto. A pesar de las reticencias iniciales, el gran acierto del film recae totalmente en su personaje principal y en su rostro, que funciona perfectamente y no desentona en absoluto. Gran trabajo en parte de los encargados de efectos especiales y un gran trabajo también para Rosa Salazar que lo interpreta, creando ambos el personaje soñado por cualquier fan de la obra original, ya sea el manga o el anime de culto de los 90, hay muy pocas ocasiones en las que puede chirriar, que las hay, pero en general es un acierto y una novedad valiente.

Pocos peros hay que ponerle al film en cuestión de efectos especiales, tanto escenarios como personajes, muchos de ellos ciborgs en los que tan solo muestran el rostro. Igual que las escenas de acción, perfectamente construidas y en muchos casos muy parecidas a las que ocurren en el manga, el cual está siempre presente en multitud de detalles, aunque algunas cosas ocurran con diferencias, en general se ciñe bastante al material original. Pero lo más importante es que consigue algo que hasta la fecha las adaptaciones de manga y anime no habían logrado, mantener el espíritu de la obra original, y eso es ya es mucho.

Si los efectos especiales funcionan de maravilla y la película consigue recrear la historia y mantener su espíritu ¿Dónde está el problema? Pues en un guión que no consigue equilibrar las distintas tramas que cuenta, dando demasiado peso a la historia romántica y siendo esta la que menos funciona. El drama rebelde de adolescente funciona bastante bien, la relación paterno filial entre Ido y Alita es creíble, pero eso no quita que haya algunos momentos que rozan el ridículo, como el discursito de la cantina. Hay personajes que son demasiado tópicos como el villano Vector, o que aparecen siempre por arte de magia como el de Jeniffer Connely. Algunos diálogos son forzados, la escena del corazón es de lejos de lo peor y tranquilamente se podría haber suprimido. Todo este romance excesivo nos lleva hasta ese final ya conocido que aquí no encaja, no queda natural.

Alita, a pesar de sus fallos, es una película que no defraudará a los fans de la obra original, seguramente la mejor adaptación de un anime que se ha hecho hasta la fecha, y aunque no sea perfecta, la caracterización de su personaje principal esta tan lograda que uno al final pasa por alto el resto y no puede hacer más que entregarse de lleno a disfrutar de ella. No quiero dejarme por comentar que aparecen un buen número de cameos que no tenía constancia, entre ellos Jai Courtney, Edward Norton o Michelle Rodriguez.

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