Más Allá de Sitges 2012 XV: The ABCs of Death, Hotel Transilvania y El Bosc

Más Allá de Sitges 2012 XV: The ABCs of Death, Hotel Transilvania y El Bosc

El viernes ya me lo tome con más calma tras unos días de no parar, además venia de la maratón del día de antes y no era cuestión de pegarse el gran madrugón, así que tan solo fue a sesiones de tarde y tan solo vi 3 películas.

The ABCs of Death: Curiosos experimento que engloba a 26 directores, cada uno con una letra del abecedario para representar la muerte. Unos cortos que van de entre 1 minuto a 8 u 9 de duración el más largo. La mayoría se mueve entre 4 y 5 minutos, y como bien dijo Vigalondo en la presentación del film, si el corto te mola bien, y si no pues dura muy poco.

Es evidente que la calidad de un corto a otra puede variar, y los hay para todos los gustos y de todos los colores, desde más amateurs a los más cuidados, los hay en castellano, sobre todo de directores latinos, e incluso en japonés, donde encontramos de nuevo a Noboru Iguchi, la sensación de este año. Hay un film animado y otro en stop motion, así que hay de todo un poco, ya mejor o peor según os vaya entrando. Los hay más graciosos y los hay más tétricos, hay que decir que con humor siempre pasa mejor la cosa.

Escuche muchas pestes, pero personalmente me pareció una experiencia aceptable, y siempre hay 3 o 4 cortos que te gustan por encima del resto. Si hay que destacar una cosa de The ABCs of Death es la constatación de que los japoneses juegan en otra liga, sus cortos destacan por encima del resto por lo enfermizo y bizarro de su propuesta, ya lo digo yo que están locos estos pequeños japos.

Hotel Transilvania: Este año, el Festival de Sitges ha potenciado y consolidado la sección Sitges Family, en donde se le da una gran importancia a los más pequeños, a que estos vayan, conozcan y aprendan a apreciar el cine en pantalla grande, que en los tiempos que corren es algo que hace falta. Tal y como dijo Ángel Sala en la rueda de prensa final del Festival, la apuesta ha sido todo un éxito, y tengo que apuntar que al menos en esta sesión, no he ido a otras como After School Midnighters, Friends Naki on the Monster Island o El alucinante Mundo de Paranorman, el cine estaba lleno de niños que se lo pasaban en grande.

Hotel Transilvania es el estreno en largo del maestro de la animación Genndy Tartakovsky, que abandona su peculiar estilo cartoon que tanto conocemos de sus series animadas para adaptarse a la estética más característica de los films digitales, aunque no os perdáis los títulos de crédito finales si echáis en falta su peculiar estilo. La historia es divertida, llena de guiños y sin apenas pausa, es un gustazo comprobar y reconocer a un buen número de monstruos de películas que deambulan por la pantalla.

Básicamente es un pretexto para contarnos una relación padre-hija, en la que el primero siente que debe proteger a toda costa a su hija del mundo exterior, y esta no quiere más que salir y conocer otros lugares. La presencia de un humano que se presenta por sorpresa  en el hotel para monstruos trastocará los planes del padre.

Tengo la sensación últimamente que los doblajes en castellano de los films de animación infantilizan mucho las películas, ya me paso con la última de Pixar, Brave, y con alguna más. En este caso se opta por dotar a los personajes de típicos acentos españoles, lo del lobo es para colgar directamente al responsable, y Santiago Segura como padre no me convence con ese acento tan marcado a extranjero, así que me apunto mentalmente el revisarla más adelante pero en versión original, que creo que la cosa ganará enteros.

El Bosc: La Guerra Civil de nuevo como escenario donde introducir elementos fantásticos, aunque sin la ambición y el despliegue visual de El Laberinto del Fauno, sino con mucha más modestia y menos medios, pero igual de interesante y de atractiva que la propuesta de Guillermo del Toro.

Dirigido por Òscar Aibar adaptando un relato de Albert S. Pinyol, nos presenta una pequeña masía apartada donde un par de veces al año aparece una extraña esfera de luz. Todo aquel que ha entrado en la esfera nunca ha regresado. Pero cuando estalla la Guerra Civil en 1936, la milicias anarquista consiguen el poder en el Bajo Aragón, y el dueño de la masía no es precisamente un gran partidista de ellos, así que cuando vayan a por él, solo le quedará la opción de huir a través de la esfera dejando a su mujer y su hijo atrás con la promesa de que regresará.

El Bosc aprovecha la ocasión para centrarse en un punto concreto de esta Guerra a durante unos años, y lo hace de una manera muy correcta, presentando a los dos bandos de manera equitativa, ni unos eran tan malo ni otros eran tan buenos. Mientras tanto, el elemento fantástico va apareciendo poco pero con constancia, manteniendo al espectador expectante sobre lo que hay al otro lado de la esfera, dando la información justa para que se vaya formando una idea para rematarlo en un final de lo más acertado.


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