Crítica: Solos (Descendents)

Solos es un film chileno del director Jorge Olguín que se sitúa en un mundo apocalíptico donde un virus ha diezmado a gran parte de la población mundial convirtiéndolos en una especie de zombis sedientos de sangre. Pero una nueva esperanza parece resurgir para la raza humana, los niños empiezan a nacer con unas extrañas marcas en su cuello y son inmunes al virus, a la vez que los infectados no se acercan a ellos.

El film nos cuenta la historia de una Camille y su huida hacia el mar después de la muerte de su madre. Nuestra protagonistas tendrá que escapar de la garras del ejército que va tras los niños especiales para descifrar el secreto que los hace inmunes. Son estos mucho más peligrosos que los seres infectados, ya que estos últimos no representan una amenaza para estos niños. Está claro que su director  pretende mostrarnos a los humanos mucho más amenazantes para el futuro que estos seres infectados.

Solos está rodado con pocos medios pero no exento de una gran belleza en sus imágenes de tonalidades grisáceas con un cielo siempre anaranjado presente, excepto los flashbacks que utiliza más los tonos verdosos. A partir de ub prologo maravilloso donde se nos introduce en la historia a base de dibujos infantiles, la grabación resulta ser de lo más experimental con muchos cambios de ritmo en las escenas de acción y muy pausada en los momentos tranquilos, todo acompañado por una música tecno suave y elegante que recuerda mucho a Moby.

Pero el film falla estrepitosamente en cuanto a su ritmo y narrativa, apenas hay diálogos y prácticamente todo se resume a la voz en off de la niña que va explicando su historia. A base de flashbacks reiterativos y repetitivos, iremos conociendo el pasado de Camille y de cómo perdió a su madre, mientras esta se va encontrando con más niños y huyendo del ejército. Los infectados son una especie de fantasmas de rostro blanquecino que contrasta con la sangre que derraman sus bocas.

Lo que no se logra es llegar a conectar con estos sufridos críos, ya que apenas hay líneas de dialogo entre ellos, las actuaciones son precarias y todo se va sucediendo de manera muy autómata y simple, algo que quizás venga a expresar la facilidad con la que los niños crean vínculos y amistades sin las complicaciones de los adultos, pero que no llega a cuajar.

Solos es un film que parece más de arte y ensayo que otra cosa, con muchos momentos en que la música se funde con las imágenes dando la sensación de estar viendo un bonito video musical, pero que en su conjunto puede llegar a hacerse algo pesada. Y para colmo, todo viene a terminar en un final tan extraño como surrealista con cierto elemente bastante fuera de lugar y con nuestros niños con un futuro por delante por vivir.

Enlaces relacionados: Trailer de Solos


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