Crítica: Red State

Con Kevin Smith me pasa algo parecido que con Alex De La Iglesia, sus carreras empezaron muy prometedoras pero con el tiempo he llegado a pasar bastante de ellas ya que se han dedicado a realizar comedia tras comedia que me han dejado de interesar. Creo que ambos directores no han sabido sacarle partido a su vena más friki como si lo hicieron en sus comienzos, y como si han sabido hacer por ejemplo directores como Guillermo del Toro o Robert Rodríguez.

Con Red State, Kevin Smith da un giro en su filmografía y nos ofrece un relato de terror psicológico y religioso que si bien no resulta del todo satisfactorio, si que es un soplo de aire fresco a una carrera que ya daba síntomas de cansancio con unos films que reconozco me habían dejado de llamar la atención hace tiempo.

Red State empieza presentándonos a un tres adolescentes de instituto que deciden ir a visitar a una mujer madura que se anuncia por internet con la idea de tener sexo con ella en su caravana. Pero la cosa no saldrá como esperan, y acabarán víctimas de un grupo religioso encabezados por Abin Cooper que celebran una reunión que augura una noche siniestra para los chicos.

El film no tarda en meterse en faena, y lo hace de una manera que personalmente me deja algo frio, toda la historia de los chicos que buscan sexo con una mujer mayor y más tarde, cuando se encuentran atrapados por esta especie de secta que pretende ejecutarlos acusados de lujuria no me acaba de hacer entrar en el film. No se si es la actitud de este grupo religioso en donde parece que ninguno haya roto un plato y que de golpe se rebelen como unos despiadados asesinos o que todo parece un poco frívolo, pero no me acaba de convencer.

Debido a un incidente anterior, la policía acaba pasando por la casa donde se celebra la reunión y las circunstancias desataran un infierno en el que la casa acabará cercada por la policía en un tiroteo en donde la película empieza a ponerse más interesante. Smith aprovecha no solo para arremeter contra los fundamentalistas religiosos, sino también para cargar contra el gobierno y su política terrorista de manera brutal y contundente.

Smith decide rodar de manera minimalista con cámara en mano y sin apenas banda sonora supongo en que busca de dar más realismo al relato, cosa que resulta ser tremendamente acertada, o al menos esa es la sensación que me ha dado.

Red State es un film bastante previsible en su desarrollo que se salva por unas grandiosas actuaciones, tanto de Michael Parks como líder religioso de este grupo algo sobreactuado pero acorde con lo que pide el personaje, como de un inconmensurable John Goodman en uno de los mejores papeles que ha realizado en años. También se salva el film por una de las especialidades de su director, que también es autor del guión, los diálogos, y unos muy buenos golpes de efecto realmente salvajes.


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