Crítica: Parasyte: Part I

Crítica: Parasyte: Part I

Parasyte no es un manga nuevo, la obra de Hitoshi Iwaaki se publicó entre 1988 y 1995, aunque ha cogido especial relevancia últimamente debido a su adaptación en forma de serie de anime el año pasado y también como dos películas de acción real. He empezado a leer el manga, no he visto el anime, me tendré que poner a ello, y lo que voy a comentar es la primera de las películas de acción real.

Parasyte parte de una idea interesante aunque para nada novedosa, una especie de larvas del espacio llegan a la Tierra se apoderan de cuerpos humanos. Hasta aquí se queda como una revisión de Los Ladrones de Cuerpos, pero resulta que estos alienígenas tienen una especial predilección por la carne humana y son capaces de modificar de forma grotesca sus cuerpos, lo que nos lleva irremediablemente a La Cosa de Carpenter por su estética. Una mezcla que habría hecho las delicias del Cronenberg en sus inicios.

Los gusanos parásitos entran hasta el cerebro humano donde se apoderan de los cuerpos, pero nos encontraremos con una anomalía cuando uno de ellos no pueda entrar por la oreja ni por la nariz del protagonista y tenga que hacerlo por la mano. Shinichi se dará cuenta y parará la ascensión del parásito, el cual se quedará atrapado viéndose obligado a poseer tan solo su brazo. Allí creará una conciencia propia y ambos tendrán que aprender a convivir.

Uno de los puntos fuertes del manga, al menos en sus inicios que es hasta donde yo he leído por el momento, es la relación entre este ser, que se acabará llamando Migi y Shinichi, como se tendrán que adaptar el uno al otro y como los intereses les llevarán a establecer una relación de dependencia. No tardarán en toparse con otros parásitos y veremos como estos rechazan la unión que hay entre ellos, con lo que Migi se verá obligado a luchar contra los suyos para sobrevivir. Estos alienígenas, carentes de moral, solo piensan en beneficio propio, en conservar su vida, sin importarles el resto. Migi y Shinichi discuten varias veces por tener puntos de vista distintos sobre como actuar, algo que la película sabe reflejar.

Pero hay puntos de esta adaptación que no me acaban de convencer, como el tema de los padres del protagonista, parece que hay que adaptar y cambiar cosas porque si, para que ambos formatos sean distintos y no se parezcan tanto, pero eso es algo que sabrán apreciar los que hayan leído la obra original, la cual recomiendo. Al menos se esfuerzan en conseguir ese tono negro y de terror que tiene la obra, y a la hora de mostrar sangre y decapitaciones no se cortan.

Los efectos especiales son un punto fuerte y aunque no es que sean perfectos, si que hay que decir que son mejor de lo que me esperaba, funcionan bien sin dar la sensación de ser CGI malo y barato, en este aspecto las producciones niponas van mejorando año tras año.

Decir que el manga es mejor es una obviedad prácticamente en la totalidad de adaptaciones, en esta ocasión hay aciertos y hay errores, además de los nombrados cambios de argumento, hay que sumar un bajón de ritmo en su segunda mitad que más o menos se soluciona con un trepidante y sangriento final, y algunos personajes que no tienen la entidad que tienen en el papel, como la chica Satomi, el interés amoroso del protagonista cuya presencia en el film es casi anecdótica.

Parasyte tiene su punto como obra de ciencia ficción y de terror para atraer a todos aquellos que les de pereza hacerse con el manga o acercarse al anime como primera toma de contacto, no es perfecta pero tiene lo suficiente como para que al menos nos atrevamos a ver que nos ofrece la segunda parte.

parasyte poster

Puntuación
9out of 5

2.3

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