Crítica: La Tortuga Roja

Crítica: La Tortuga Roja

Por fin se ha estrenado en nuestro país La Tortuga Roja, después de pasar por varios festivales en nuestro país como Gijón o San Sebastián, tocaba poder disfrutar por uno mismo de esta maravillosa obra animada que no para de recibir elogios por allá por donde pasa, y es que no es para menos, la película de Michael Dudok de Wit es de entrada difícil, pero es de aquellas que perdura en el recuerdo para siempre.

Y digo que es difícil porque es totalmente muda, y no solo eso, sino que muchos pasajes apenas tienen ya ni música, a lo que hay que sumar un ritmo muy pausado, lo que hace que a pesar de su cortita duración, apenas llega a los 80 minutos, pueda atragantársele a más de uno que no tenga muy claro que es lo que va a ver.

La Tortuga Roja empieza con una tormenta que se lleva a un pobre naufrago hasta una isla desierta, donde tendrá que aprender a sobrevivir. Sus intentos de escapar con una balsa construida a base de bambú serán truncados una y otra vez por una gran tortuga roja.

El dato curioso del film es que cuenta con la producción, además de varias productoras francesas, del estudio Ghibli, lo cual no es para nada gratuito, si bien el aspecto visual del film si que aleja claramente del estilo japonés, en este caso es claro deudor del arte del comic franco-belga con Hergé a la cabeza, si que comparte algunas de las características propias del cine del estudio, empezando por ese viaje iniciático con el que empiezan prácticamente todas las obras de Ghibli hasta el amor por la naturaleza, así como el tono de fantasía e incluso esos pequeños y graciosos cangrejos omnipresentes durante todo el metraje y que ofrecen la nota más divertida.

El cine de animación no es extraño al cine mudo, el ejemplo más conocido sea seguramente la primera parte de Wall-E, pero si indagamos más a fondo encontraremos las maravillosas apuestas de Sylvain Chome y, cómo no, un incondicional del género, Bill Plympton. Todos tienen en común que no necesitan de palabras para expresar y contar, para emocionarnos. La Tortuga Roja es de una belleza arrebatadora, hermosa en composición y en colores, intentando evitar siempre primeros planos para hacer que el hombre forme parte del entorno, ya sea del mar, la playa o el bosque de bambú de arrebatador color verde.

Nos encontramos con un film que usa un elemento fantástico de una manera muy sutil y natural para contarnos su historia, y transformarse así en una fábula sobre la soledad, la vida, la familia, y todo contado de una manera muy simple pero muy calculada y minuciosa, una gran obra que aunque puede tener algún que otro bajón de ritmo, merece la pena por la magnitud de poesía visual que llega a alcanzar.

tortuga roja poster

Puntuación
16out of 5

4

4 out of 5
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2 comentarios

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  1. Señor Pe
    Señor Pe 18 enero, 2017, 15:36

    Es que es una pasada de película, con unos fondos y dibujos de los más estéticos que se han hecho. Como experiencia visual y auditiva es de diez, pero en mi caso creo no terminé de entender todo lo que querían contar (lo cual también es un mérito, tantos conceptos en una película tan corta). Hay que verla, sin duda.

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  2. dragón negro
    dragón negro Autor 18 enero, 2017, 20:18

    Efectivamente, hay que verla, y supongo que cada uno se quedará con lo que más le llame la atención, porque mira que es sencilla y compleja a la vez con todo lo que quiere contar.

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