Crítica: El Imaginario del Dr. Parnassus

Después de que me quedara sin poder ver su pase en Sitges, tocaba esta semana acercarse a ver El Imaginario del Dr. Parnassus, a pesar de la pobre distribución que está teniendo la cinta, cosa que me ha sorprendido, porque a pesar de ser Terry Gilliam, y ya sabemos que puede ser muy especial, esta cinta recupera su faceta más comercial, a la vez que tiene el morbo de ser el trabajo póstumo del laureado Heath Ledger.

Dejando de lado las quejas, Terry Gilliam ha vuelto de nuevo al cine más imaginativo y de creatividad visual mágica como no se le veía desde Las Aventuras del Barón Munchausen y su época de Monty Python en un film que volverá a reconciliar a los fans del director después de la división de opiniones que causo el difícil trago que fue Tideland.

Nos situamos en el Londres actual, donde una especie de teatro de feria ambulante ofrece su espectáculo en la calle con más pena que gloria. Poco a poco iremos descubriendo en que consiste dicho espectáculo y que tiene de mágico, a la vez que conoceremos el pasado del Doctor y como consiguió su inmortalidad jugando con el diablo a través de unos flashbacks con aire de fábula maravillosos.

La pequeña compañía formada por Parnassus, su hija, un ayudante y un enano se toparán con el personaje de Ledger en una gran escena de rescate. Este no recuerda nada y se acabará uniendo al grupo e intentará modernizar su espectáculo con la esperanza de ganar la apuesta con el diablo y salvar así a la bella hija del Doctor.

No hay duda que lo que destaca sobre el resto del film son los momentos en los que los personajes se introducen por un espejo de mentira y acceden a sus sueños y deseos más preciados. Gilliam recrea la imaginación de cada personaje de manera fascinante y con una gran dosis de imaginación y creatividad, y unos efectos especiales que recuerdan irremediablemente a su época de Monty Python, aunque modernizados con las actuales técnicas digitales. Será en estos mundos donde nos encontraremos con las replicas de Ledger, que es substituido de manera brillante y perfectamente coherente por Johnny Depp, Jude Law y Colin Farrell.

Algo que también es destacable es la actuación de todos los personajes, siempre algo sobreactuados como suele ser general en los films de Gilliam, pero todos con sus momentos, desde Parnassus, pasando por su hija, una gran Lily Cole que llena la pantalla cada vez que aparece, un Tom Waits perfecto como diablo y un estupendo Ledger, y el resto de actores que lo suplantan.

Se le ha acusado al film de tener un ritmo que avanza a trompicones, y no es del todo falso, no se si bien por los retoques de guión que tuvo que hacer a última hora para acabar el rodaje después de la muerte de Ledger, o por la multitud de ideas y conceptos que arrastra el film que lo hacen muy complejo, pero realmente es algo a lo que no le encontré la menor importancia y fue un autentico disfrute de película, de las que te quedan ganas de repetir la experiencia una vez más.


6 comentarios

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  1. Paco
    Paco 25 octubre, 2009, 12:43

    Coincido con tu crítica, es un interesante regreso del Gilliam más Gilliam, del Gilliam más apegado al cuento surrealista. Las dos horas del film a mí se me pasaron volando, aunque cuando se encendieron las luces de la sala empecé a escuchar quejas sobre la película, y es que no deja de ser un tanto difícil de digerir, pese a no llegar a la experimentación de Tideland (aunque aún no la he visto). De nuevo, Gilliam retoma lo que más le gusta, que es la oposición existente entre la imaginación y la racionalidad, entre la fantasía y la realidad, y ya sabemos de qué lado se pone Gilliam. La realidad es sordida y oscura, llena de miserias, en el caso de los pobres, y llena de banalidades en el caso de los ricos, mientras que la fantasía es sincera. La imaginación del Doctor Parnassus enseña la verdad de cada cuál, a la vez que en ésta mantiene un desafío con el diablo (Ton Waits), que tienta a las personas.

    No es uno de los mejores films de Terry Gilliam, pero sí entra en su filmografía más representativa (aunque para mí todas sus películas son puro Terry Gilliam, incluyendo 12 monos, pero está claro que en ésta prueba otras cosas, sin dejar de ser Gilliam). Una de las cosas que menos me han gustado es ver a este nuevo “Gilliam digital”. Aunque está más o menos justificado, pues representar artesanalmente los mundos imaginarios de los clientes del Doctor Parnassus sería algo titánico, pero eso sí, de ser posible habría sido más deseable, aunque en muchas ocasiones los efectos digitales tienen sentido, al presentar mundos enormes llenos de movimiento, que se deforman, destruyen y cambian. Gilliam deja un hueco para los efectos artesanales, especialmente en el teatro ambulante, y en algún momento en los mundos imaginarios, por ejemplo la primera vez que entran en el espejo, cuando aparece ese bosque de árboles de cartón. Ojalá el film hubiera seguido esta línea, porque los fx digitales a mí me sacan un poco de ahí, me dejan un tanto frio. Espero que Gilliam vuelva a hacer films con fx más artesanales. En todo caso, El imaginario del Doctor Parnassus vuelve a ser otra atractiva película, y es que Gilliam tarda bastante entre film y film, pero todas sus películas están a gran nivel.

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  2. Pliskeen
    Pliskeen 25 octubre, 2009, 12:58

    Temo que sea un producto visualmente abrumador pero carente de alma. Y como ya me la metió doblada con los Hermanos Grimm, prefiero esperar a que salga en dvd.

    Si bien admito que tu crítica ha disipado un poco mis temores.

    Saludos 😉

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  3. Fede
    Fede 26 octubre, 2009, 02:10

    Es sorperndente que no haya cinta doblada de esta película, parece como si Sony no se hubiera mojado de verdad con el film, así con la idea de no gastar mucho dinero en su distribución, y cero en su publicidad. Ha sido agradable comprobar que la sesión a la que acabo de acudir hace pocas horas estaba casi llena.

    Sin duda es Gilliam 100%, Parnasuss es un soñador como Munchausen, necesitado de contar su historia, le crean o no. Las escenas más bellas acontecen al comienzo de la película, en ese templo budista gigantesco. A partir de ahí todo avanza razonablemente, aunque si es cierto que algún tiempo muerto tiene, sobre todo cuando momentaneamente se olvida de su aspecto fantástico para recrearse en las miserias del mundo real. Se podría decir que esto es necesario para establecer el ya conocido contraste realidad vs. imaginación, pero la verdad es que te pasas la película deseando que vuelvan a atravesar ese espejo sacado de Alicia y el País de las Maravillas.

    Afortunadamente estos parones no abundan, y el festival de temas típicos de Gilliam se despliegan para disfrute del público informado (algun que otro grupo de chicas pensaban que esto les iba a gustar sólo por contar con Ledger, Law o Depp en una misma película, y ni sabían que había “que leer”), a saber: la locura, el consumismo como esclavitud, los mundos paralelos, la marginación del soñador,…

    Nunca será la gloria de Brazil, pero se recomienda sin duda. A destacar ese “Pepito Grillo” que es Verne Troyer, impagable.

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  4. Coralinne
    Coralinne 26 octubre, 2009, 02:28

    Muy buena!!! me sorprendió gratamente… generalmente no consumo este tipo de film, pero me llamó la atención que participe la reconocida modelo Lily Cole, aportando así su toque femenino y glamouroso.
    Con respecto al comentario de Fede, veo que sabes mucho de cine, te dejo mi correo natalia.jeorg@hotmail.com espero que me escribas tendríamos mucho que debatir… creo? saludoss

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  5. Alexander Glass
    Alexander Glass 26 octubre, 2009, 14:46

    Lo mejor de la peli es Tom Waits. Evidentemente con las copias dobladas el estropicio puede ser monumental… Si siempre es mejor en V.O.S. en este caso aún más. Me acuerdo mucho de las pelis de Jarmusch en las que salía!

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  6. davidgore
    davidgore 27 octubre, 2009, 14:50

    Pues mi mujer y yo queremos ir a verla antes de que la retiren. Ya vimos en la Filmoteca “Tideland” y ahora el “El imaginario….”. Esperemos que esté buen ver y si experimenta, mejor aún.

    Saludos.

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