Crítica: Chronicle

Cuando un film levanta tanta expectación como ha sucedido en el caso de Chronicle, y encima viene acompañada de tan buenas críticas desde el otro lado del charco, la decepción que uno se lleva luego puede ser mayúscula o bien puede que las expectativas queden colmadas, lamentablemente en esta ocasión ha sucedido lo primero.

Chronicle os cuenta básicamente como tres amigos obtienen poderes sobrehumanos. Estos poderes los consiguen de la manera más simplona, se meten en una especie de agujero donde hay un extraño artefacto luminoso y acto seguido ya tienen poderes. Esto no me importaría lo  más mínimo, no es un detalle que me parezca importante saber con exactitud el origen de los poderes si luego el desarrollo de personajes y lo que hacen con estos poderes valiera la pena, pero es que no es así.

¿Qué deciden hacer nuestros protagonistas con sus recién adquiridos poderes? Pues ponerse a hacer el burro y a realizar un sinfín de gamberradas para descojonarse del personal. Y cuando ya se han cansado de esto, ir a un show de talentos para exhibirse y así poder ligar con chicas. Y nada de preocuparse ni de alarmarse por estos extraños poderes, no, ni siquiera cuando al usarlos les sangra la nariz, es más molón hacer el cafre y el capullo.

El film está rodado todo en primera persona, siguiendo la moda de falso documental tan en auge hoy día. Josh Trank, su director, se sirve de recursos demasiado forzados para seguir el rodaje con cámaras situadas en lugares insospechados o en situaciones en las que la cámara pinta bien poco más que para servir al propósito del film.

Chronicle dura poco, gracias a Dios, tan solo una hora y cuarto, y no es hasta sus últimos veinte minutos finales que la cosa se empieza a poner realmente interesante, precisamente cuando el film entra en su vertiente más oscura y siniestra, y por ende más seria. Lástima que su argumento sea tan simplón y su desenlace tan previsible, tan solo se salva por el buen hacer de los efectos especiales, que al estar filmado como lo está, le otorga un aire de realidad que impresiona bastante.

No negaré que Chronicle igual guste a una generación de adolescentes influidos por la moda Jackass, la subnormalidad más grande que se ha inventado en los últimos años, y los programas de quiero ser un artista, jóvenes descerebrados que vean normal usar unos poderes para hacer idioteces, pero un servidor se sigue quedando con los clásicos, con el Peter Parker de toda la vida, igual es que me estoy haciendo viejo.


3 comentarios

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  1. PEDROM
    PEDROM 3 marzo, 2012, 16:37

    No, es que aún tienes sentido común

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  2. Pliskeen
    Pliskeen 3 marzo, 2012, 17:15

    No te estás haciendo viejo. Es una cuestión de expectativas, y parece ser que llevabas bastantes xD
    Si los chavales éstos hacen el subnormal con sus poderes es porque si estos chavales tuvieran poderes en la vida real, harían el subnormal. Piensa en un cholo español y la de cosas peores que haría sólo por diversión.
    En conjunto es una película que entretiene, pero ya está. No entiendo a qué viene tanto bombo, no entiendo que se la califique de "brutal", "impactante" o "espectacular"; y sobre todo no entiendo que se la considere original y novedosa, cuando lo único que hace es fusionar conceptos pero no reinventarlos. Es decir, su originalidad radica en la fusión de conceptos, no en los conceptos. Y dos conceptos (superhéroes / mockumentary) que a día de hoy están sobreexplotados.
    En lo que no coincido es en lo de la cámara. Está muy bien empleada. No veo cámaras escondidas en lugares insospechados (?¿?), y si el prota lo graba todo es porque ha decidido que quiere documentarlo todo (se justifica al principio). En tal caso, yo diría que lo que queda forzado es que decida documentar su vida justo antes de adquirir poderes. Hubiese quedado más sutil dejar el chaval como un friki obseso de la cámara desde tiempo atrás, para no forzar "la coincidencia". Pero la excusa de llevar la cámara resulta mucho más coherente aquí que, por ejemplo, en "Cloverfield".
     
    Algunos se preguntan por qué lleva la cámara cuando roba. Coño, porque es un narcisisite y se regodea. Ni siquiera le importa si eso sirve para atraparle. Acaso los idiotas que se graban haciendo el subnormal en las carreteras con sus coches tuneados o sus motos piensan en algo más que en regodearse cuando cuelgan sus vídeos en Youtube?. No, porque aparte de idiotas, lo que buscan es la notoriedad. Aquí cambiamos notoriedad por narcisismo.
    Saludos 😉

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  3. theAlcaudon
    theAlcaudon 5 marzo, 2012, 09:55

    Pues Dragoncito Negro… se me han quitado las ganas de deseembolsar la costosa entrada de cine para verla.

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