Crítica: Birdman

Crítica: Birdman

Así da gusto, salir del cine completamente satisfecho de haber visto lo que sin duda será una de las grandes películas del año, un film tan completo y con tantas lecturas a distintos niveles que hay que repasar y madurar, pero entre ellas son evidentes un crudo retrato de la fama y del mundo actoral que, hay que reconocer, sabe reírse de si mismo y hacer una dura reflexión sobre el arte y la comercialidad, a la vez que nos ofrece un espectáculo técnico lleno de detalles y matices, con un plano secuencia prácticamente ininterrumpido durante todo el metraje y una banda sonora de percusión muy jazz tan sencilla como perfecta.

Birdman nos cuenta los días previos a un estreno de una obra de teatro en Broadway, en donde un actor que había triunfado dentro del cine más comercial de superhéroes hace más de veinte años atrás busca redimirse y encontrar el reconocimiento con una obra protagonizada y adaptada por él mismo. Pero los viejos fantasmas no dejarán de acosarle, así como el miedo al fracaso en algo en lo que ha invertido todo su dinero.

La película se atreve a mezclar ficción con algo de realidad de una manera inteligentísima, no en vano tres de sus actores principales han participado en films de superhéroes, Edward Norton ha sido Hulk, Emma Stone ha estado en los dos últimos films de Spider-man y Michael Keaton ha sido Batman, y tal y como podemos ver, la fecha de su último Birdman coincide con la de su último Batman, y su personaje tiene no pocos paralelismos con su propia carrera. También encontramos que se mezcla ficción dentro de ficción en la obra de teatro, donde sus papeles a veces son reflejos de los de su vida, donde la actuación a veces es un eco de sus emociones y sentimientos en la película.

El personaje de Keaton aspira a ser reconocido como algo más que un héroe de acción, busca salir de ese encasillamiento y de que el mundo le recuerde como algo más, como un verdadero actor. Rodeado de gente cercana, una gran amiga y su actual pareja como actores de la obra, su problemática hija como asistente y su cercano representante, así como un engreído y famoso actor que se unirá al reparto a última hora intenta sacar a flote una obra en la que encontrará no pocos problemas.

Alejandro González Iñárritu consigue maravillarnos con un gran plano secuencia, que aunque no sea evidentemente real, consigue un gran dinamismo durante todo el film, y nos regala transiciones de tiempo realmente fascinantes y muy imaginativas. Hay momentos de gran dramatismo, todo actor consigue ese momento en el que la cámara se acerca hasta un primer plano, rueda sobre él y le da la oportunidad de lanzar su monologo, su minuto de lucimiento, pero a la vez tiene grandes escenas cómicas y reflexiones de lo más acertadas, como esa conversación con la crítico de teatro en la que ella ya tiene su valoración de la obra sin aun haberla visto, lo que nos da una idea de lo preconcebido que tiene a ser muchas veces el mundo del cine y del teatro.

Los actores se lucen, todos y cada uno de ellos aportan su mejor versión para el film, desde un excelente Michael Keaton a una gran Emma Stone, recuperando además la mejor versión de un Edward Norton que se sale en cada intervención. Esto si que es un gran retrato del mundo de los actores, tiene todo lo que le faltaba a Maps to the Stars de Cronenberg, las comparaciones nunca me han gustado pero en este caso es que no hay color.

birdman poster

Puntuación
19out of 5

4.8

4.8 out of 5
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