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Crítica: Upside Down

Crítica: Upside Down

Niño conoce a niña, y con los años, se acaban enamorando. Pero ambos pertenecen a mundos diferentes, literalmente hablando. Eden vive en el mundo de arriba, un mundo rico y prospero, y Adam pertenece al mundo de abajo, deprimente y pobre, además, las relaciones entre estos dos mundos están estrictamente prohibidas y castigadas con la muerte. Su amor está condenado al fracaso, sobre todo después de ser descubiertos y apartados él uno del otro. Diez años más tarde, Adam descubre por casualidad a Eden en la televisión, y esta vez hará todo lo posible por volver a estar con ella.

Upside Down es una maravillosa y mágica historia de amor de cuento de hadas ambientada en un lugar donde dos planetas se encuentran uno encima del otro, cada uno con su propia gravedad y con unas particulares leyes de la física. Dos mundos opuestos, uno prosperó y el otro decadente, donde una gran empresa es la que domina a sus habitantes, incluso se celebra un concurso televisivo cuyo premio es un puesto de trabajo en la empresa.

Lo primero que destaca en el film es su apartado visual, y si habéis visto algún tráiler con anterioridad sabéis de lo que estoy hablando, y si no os dejo aquí debajo el último que ha salido ya en castellano. Se espectacularidad a la hora de mostrar el particular mundo, o mundos en este caso, que nos muestra se complementa con varias piruetas visuales a la hora de exponernos en un mismo plano los distintos efectos gravitatorios de los dos planetas, todas ellas muy logradas. El argentino Juan Diego Solanas hace un gran trabajo visual que lo pone en el punto de mira para futuras propuestas.

Upside Down despide esa magia de cuento que por ejemplo tenia la genial serie Pushing Daisies, pero pasada por el filtro de una ciencia ficción de aire retro que está tan de moda ahora. Y eso se nota también en su guión y en sus personajes, algo en lo que tendremos que entrar para poder disfrutar plenamente del film. Porque Upside Down no pretende ser en gran media un film de ciencia ficción crítica o reivindicativa que ejerza paralelismos con nuestra sociedad y la lucha de clases, tema evidente en el film pero que no queda lo suficientemente profundizado, no creo que sea su gran preocupación crear un drama de esto, ni tan solo pretende ser muy realista, ya que hay efectos gravitatorios claramente obviados y claramente cuestionables, como podría ser que al cambiar de planeta y de gravedad la sangre debería subir a la cabeza como si estuviéramos boca abajo con lo que ello conllevaría o como dos planetas que se suponen deben girar sobre si mismos están unidos por una gran torre, entre otros temas, así como jugar con las leyes que plantean de buen principio según les interese.

Tanto Jim Sturgess como Kirsten Dunst hacen un trabajo simplemente correcto en el film. Él como un joven optimista y sin complejos dispuesto a todo por volver a encontrarse con su amor de juventud, y ella como una joven trabajadora de clase alta que busca el amor. Se les puede achacar algo de falta de química y pasión entre los dos, pero es algo que personalmente no me ha importunado demasiado.

Claramente, Upside Down es una bella historia de amor adornada con un entorno visual fascinante, a pesar de que encuentro que parte de su resolución me parece algo precipitada y con una última escena de acción un poco puesta para lucir efectos especiales. De todas maneras es un film diferente y muy recomendable, sobre todo si uno se deja llevar por el encanto de la propuesta sin pedirle a la cinta nada más que lo que es.

Su título en castellano será en un alarde de originalidad de nuevo de los traductores, Un Amor Entre Dos Mundos, y se estrenará el 5 de abril de este año, una buena oportunidad para disfrutar de todo su poderío visual en pantalla grande.

no te arrepentirás

 

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